jueves, 22 de septiembre de 2016

Reseña — El Libro del Cementerio


Nota: Esta novela la leí en inglés, así que es posible que alguno de los nombres o elementos que mencione estén en su idioma original.

Soy un hereje, lo confieso. Eso es así y no puedo negarlo. Pero he comenzado mi expiación. Mi pecado: No haber leído nunca nada de Neil Gaiman. Sin embargo, he vuelto al camino recto con la lectura de El Libro del Cementerio y he de decir que me ha encantado. Pero no empecemos por el final.

El Libro del Cementerio es, como dije, una novela del autor inglés Neil Gaiman, conocido por crear historias maravillosas (que aún no he leído) como American Gods, Sandman o Stardust.

La novela nos sitúa en Inglaterra. En las primeras páginas del libro somos testigos del asesinato de una familia aparentemente normal a mano de un hombre misterioso, que nos presentan como “man Jack”. Sin embargo, uno de los miembros de la familia consigue escapar; el más joven. Un bebé de meses consigue salir de la casa a media noche y, jugando, se adentra en el cementerio. Es allí donde un grupo de fantasmas lo oculta del asesino que sigue su pista y, una vez puesto a salvo, acaban adoptándolo.

El crecimiento y aprendizaje del protagonista (Nobody/Nadie Owens) es una delicia de leer y, conforme avanza la historia, iremos compartiendo la curiosidad y las frustraciones del pequeño, ya que tiene prohibido salir de los límites del cementerio. Los fantasmas que lo habitan serán sus compañeros de juegos y sus maestros, mientras que otros seres sobrenaturales se encargarán de proveer por él, como Silas y la Srta. Lupescu, dos de los mejores personajes de la novela.


La base de la misma recuerda, a propósito, al Libro de la Selva, ya que el propio Gaiman ha contado que se inspiró en las historias de Rudyard Kipling para crearla. Sin embargo las similitudes terminan en la adopción del niño abandonado, ya que el autor consigue crear un mundo completamente nuevo y original, con algunos guiños a las historias tradicionales de terror gótico.


Cada capítulo es una pequeña fábula con las que aprenderemos algo nuevo junto al protagonista, formando en su conjunto una historia muy bien construida. La novela es muy fácil y entretenida de leer, por lo que la recomiendo fervientemente a aquellos amantes del terror fantástico. No es que sea una novela de terror propiamente dicha, pero de seguro te mantendrá pegado a sus páginas de principio a fin.

Por cierto que existen numerosas versiones por ahí fuera. La mía es la que aparece al principio de esta reseña, con unas ilustraciones de Dave McKean, algo simples pero que van muy bien con el estilo de la novela y que me encantaron. Para los amantes del tebeo, también hay una versión en cómic, pero esa todavía no ha llegado a mis manos. Parece que todavía me falta para alcanzar la absolución.

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